La aparición cada vez mayor en nuestros hogares de nuevas tecnologías
como Internet, junto a las ya
existentes como la televisión y los
videojuegos ponen a los padres en una posición cada vez más difícil
a la hora de saber cómo administrar dichos recursos ante los hijos.
Lo que está claro es que por muy avanzada que esté
la tecnología no se puede dejar el proceso de aprendizaje en manos de ella, no
al menos de forma única. Los
padres son los agentes responsables de la educación de los hijos, desde su
socialización, regulación emocional, participación en tareas escolares, y por
supuesto supervisión de programas televisivos, tipos de videojuegos que sus
hijos manejan y materia que obtiene vía web, así como uso del chat que sus
hijos hacen.
No se trata de impedir a los niños el acceso a las tecnologías, puesto que
Internet supone hoy en día el mayor acceso a la información nunca visto, el
teléfono móvil la más rápida forma de comunicación a la que nunca hemos
asistido. Sin embargo el uso inadecuado de todo ello está incidiendo junto a
otros factores en los siguientes aspectos:
·
Imitación
de comportamientos inadecuados.
·
Aprendizaje
de una perspectiva irreal de la sexualidad desprovista de la afectividad.
·
Aprendizaje
de formas de relacionarse con los demás, donde las conductas prosociales, de
cooperación pasan a un segundo plano
·
Observación
de ciertos valores
·
Observación
de ciertos comportamientos como normales como el uso del alcohol o los porros
·
Exaltación
de ciertas características personales como la belleza y la erótica
·
Actitudes
machistas. Aprendizaje de estereotipos femeninos y masculinos.
·
Hábitos,
por ejemplo de higiene, salud, alimenticios, deportivos,…
·
ADICCIONES
·
Reducción
del tiempo para otras actividades como relaciones familiares, sociales en
general, de estudio, juegos en grupo, lectura
·
Trastornos
del sueño,
·
Ansiedad
·
Efectos
negativos sobre la salud física como aumento de la tensión arterial, tensión
ocular, cambios circulatorios
·
problemas
en las relaciones sociales al no permitir que el niño ponga en práctica un
aprendizaje normal de las habilidades sociales necesarias
·
Sedentarismo
En la a aparición de conductas violentas inciden factores psicológicos,
familiares, sociales y culturales, que en conjunto someten al niño a cierta
vulnerabilidad para la comisión de actos violentos. No se trata de una relación
causa-efecto, esto es, el hecho de observar en la televisión o participar del
uso de videojuegos violentos explica únicamente la tendencia a ser violento.
Son un conjunto de factores los que inciden en ello. Pero sin duda la televisión basura y
agresiva, los videojuegos violentos contribuyen a una sociedad llena de
violencia.
Los mecanismos psicológicos a través de los cuales la observación de la
violencia televisada puede llegar a facilitar conducta agresiva implica
que los niños aprenden que determinados
tipos de agresión están más justificados o son más aceptados bajo determinadas
circunstancias. La observación de la violencia incrementa por
tanto el nivel de tolerancia, enseñando a los niños que la observan a elevar el
nivel de la conducta agresiva “aceptable”.
Los niños no están preparados cognitivamente para poder ser críticos
y analizar todo aquello que se les presenta en la televisión, de esta forma al
observar con tanta asiduidad imágenes violentas pueden habituarse a tales
formas de resolver conflictos y pensar que es una manera lícita de solucionar
problemas.
Los padres son responsables de hacer una selección
de aquello que llega a sus hijos, y de participar activamente en la
interpretación que los niños están haciendo de lo que ven y oyen.
Pero además la televisión está impidiendo al niño relacionarse más con sus
amigos, hermanos y padres, adquirir hábitos de lectura, desarrollar una
afición, hacer deporte, …
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